Lucidez extraviada

¡Cállate! No sabes lo que dices, tenía que hacerlo… Me estaba poniendo nerviosa. ¡Si lo hubieses escuchado tú durante todas esas noches, habrías hecho lo mismo! Si me quiero morder las uñas, me las muerdo y si quiero me muerdo los dedos, ¿lo ves? Sí, hasta que me sangren y te duelan a ti también. ¡Que me dejes! Nadie tiene por qué saberlo. Nadie lo sabrá. Me ponía nerviosa. Esa respiración tan fuerte y sus sueños eróticos. Me daba igual lo que hiciera con su vida, ¿pero tenía que tener erecciones durmiendo junto a mí? Sagrado matrimonio… Cuando me casé nadie dijo nada de estar obligada a tener sexo con alguien que respira así. ¡Que me dejes! ¡Sal de mí de una puta vez! ¡Vete de aquí! Te voy a sacar aunque me tenga que cortar la cabeza, aunque tenga que sacarme los ojos para no verte más, aunque tenga que clavarme destornilladores en los oídos para no oírte jamás, aunque tenga que disparar, aunque tenga que apretar este gatillo… ¡He dicho que salgas de…

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.