Me habían dicho que el 2009 iba a ser mi año, que las estrellas estaban alineadas para ello. Todo me iba a salir redondo, iba a ser feliz, iba a disfrutar… y todo es mentira.
El año no ha hecho más que empezar, pero el uno de enero se me murió la gata. Una gata que había estado más de trece años conmigo, una gata cariñosa como muchos sabéis hasta con el que no recibe más que arañazos del resto de los gatos.
El día dos tuve que volver a Londres, pero para ello tuve que pasar cinco horas en el aeropuerto, esperando a que mi avión llegara, y posteriormente despegara. Llegué a casa cansada, molida y con ganas de nada.
Los días tres y cuatro trabajé en el pub, recibiendo lo peor de mi jefe, que antes me apreciaba mucho, pero que ahora me odia tanto como antes me apreciaba y todavía no sé por qué.
Del cinco al nueve estuve trabajando en el despacho, donde no me pagan, donde la jefa me habla a través de otra persona estando a dos pasos de mí. No hace más que poner pegas sin darme oportunidad de defenderme. Me cuesta dinero ir a trabajar, y allí no recibo nada por lo que pueda estar satisfecha pagando. En teoría iba a estar esta semana de prácticas también porque quería segurarse de que puedo hacer el trabajo, y quería ver las cosas en primera persona. ¿Se ha sentado a vuestro lado a mirar como trabajáis? ¿No? Pues al mío tampoco.
El viernes, cuando salí de trabajar en la oficina, fui al pub, donde tuve que trabajar en el bar de arriba con el capullo que no me habla, gracias de nuevo a la magnificencia de mi jefe.
El sábado vuelta a trabajar al pub, doce horas, seis abajo, seis arriba. Ideal, ¿no? Yo ya no podía con mi alma. ¿Cómo puedo trabajar en dos sitios en los que sé que no me quieren? Me está destrozando, me hace sentir sola, me hace sentir débil, me hace estar más perdida que nunca sin saber qué hacer, quedarme, irme, buscar otro trabajo, pero ¿cuál? No sé qué quiero hacer y he vuelto al punto de partida, pero con menos energías y con más ganas de enviar todo a la mierda.
Iba a tener noche de Reyes el seis con Stuart y Natalie, pero él se olvidó de pedir el día libre. Hemos tenido hoy nuestra comida de Navidad. Han llegado una hora tarde, pero por unas horas me he sentido algo menos sola… sin embargo, echo de menos como nunca he hecho mi casa.
Las estrellas se están riendo de mí y yo ya no tengo ganas de nada. Como las cosas no mejoren pronto, voy a enterrar el 2009 en la parte de atrás del jardín hasta que se congele y lo volveré a sacar cuando los planetas se vuelvan a alinear y dejen de partirse la caja a mi costa.